La autoedición: vender más que Stephen King

Laura Revuelta escribe para ABC Cultural un esclarecedor artículo sobre la autoedición de libros. Entresacamos algunos fragmentos interesantes para quien esté pensando en adentrarse en este mundo, en el que Sinthesis será sin duda un gran aliado.

Artículo completo en:

http://www.abc.es/cultura/cultural/20150727/abci-autoedicion-fenomeno-alza-201507271210.html

La autoedición: vender más que Stephen King

Por Laura Revuelta, ABC Cultural, 30/07/2015

[…] la mayoría de las personas que deciden lanzarse desde la plataforma de la autopublicación al vacío del ¿quién hay ahí?, ¿quién me va a leer?, ¿quién va a escuchar mis cuitas?, proceden de los ambientes y profesiones más cotidianos. Su compañero de pupitre puede ser uno de ellos o estar a punto. «Fernando Trujillo trabajaba como informático en Madrid –relata Castellano–. Dejó los ordenadores y ahora vive de esto. Reside en Alicante. Tenía dos niñas pequeñas y por la noche, después de acostarlas, se ponía a escribir La saga de los longevos. Todas las noches durante dos años. La autopublicó y luego le fichó una editorial. O Manel Loureiro, un abogado de Pontevedra que tenía un blog sobre apocalipsis zombi y los fans estaban tan emocionados que le pidieron que lo convirtiera en libro. Entonces, empezó con una trilogía de zombis y Amazon lo descubrió, lo tradujo al inglés y le lanzó en Estados Unidos, donde ha vendido, según él mismo ha confesado, 200.000 unidades de su trilogía. Incluso hubo un par de semanas en las que en ese ranking estuvo por encima de Stephen King. Por supuesto, Loureiro dejó la abogacía.»

Almudena Navarro […] narra así su experiencia: «Había leído sobre este fenómeno y los autores autopublicados en Estados Unidos y en España. Estudié los pros y los contras. Miente quien diga que todo es maravilloso, pero también quien dice que es solo un camino secundario. Yo nunca había escrito, no sabía realmente si la historia era buena o mediocre. Empecé a idear La alcoba escondida durante un reposo por embarazo de riesgo. Di forma a la novela en el hospital. Por circunstacias personales yo ya era feliz con colgar mi novela y esperar a que unos pocos lectores dieran su opinión. No esperaba tener miles por todo el mundo. Para mí, todo han sido sorpresas y ventajas, pero no es tan sencillo como parece. Se autopublican muchas novelas y la tuya corre el peligro de perderse en la jungla».

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Almudena Navarro va más allá: «El autor que autopublica debe saber que tiene que trabajar mucho para que su libro no muera en la jungla: lectores, cero; varias correcciones, maquetación, portada profesional, la influencia del precio; pero también debe hacer promoción y marketing en las redes. Además, hay factores difíciles de prever: los gustos de los lectores, el resto de los libros que se hayan publicado a la vez y esa «chispa» que hace que el tuyo se recomiende de boca en boca (o de muro en muro). También es gratificante contar con la opinión de blogueros experimentados, porque con sus críticas puedes mejorar y aprender. Gracias a ellos, he modificado y ampliado mis dos novelas. Son, por tanto, una parte importante de ese equipo. Además, es emocionante recibir mails y mensajes de tus lectores a diario».

[…] está claro que ninguno de los autores con los que he hablado se lo toma como un asunto frívolo. Sacan tiempo de donde no lo hay y marcan sus rutinas como el más profesional de los profesionales. Por la mañana, por la tarde, por la noche o entre horas, se aplican aquella máxima –dicen que de Picasso– de que la inspiración te tiene que pillar trabajando. Las razones de que «sacrifiquen» tanto esfuerzo las explica Koro Castellano: «Hay autores a los que simplemente les importa llegar al mayor número de lectores. Otros buscan ganar dinero, y otros quieren que les fiche una editoria al uso».

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«Hay dos razones que valoran muy positivamente los autores que se autopublican –explica Castellano–. La primera es que tú tienes el control de toda la obra. Eres el editor, tienes el manuscrito, tus correcciones, eliges tu portada, subes tu libro, seleccionas los países donde quieres venderlo y, en cualquier momento, puedes cambiar la trama. Puedes matar al protagonista porque te lo han pedido los lectores con sus comentarios o modificar la ambientación, algunos capítulos, la portada. Y la segunda razón que valoran es poder llegar a los millones de lectores que hablan español, de EE.UU. a Latinoamérica. Curiosamente, Israel sale entre los países que compran más obras en español.»

La autora Almudena Navarro, experta en estas lides, parece que encaja las reglas de este «follón» en el que se ha metido con unas altas dosis de realismo y los pies en la tierra. No ve todo tan de color de rosa. «Una de las grandes desventajas de la autoedición reside en que te expones mucho –apunta–, te desnudas completamente y estás accesible al cien por cien. No estás protegido por un editor y una editorial. El autor es responsable de todo, de todos los fallos. Por eso digo que para autopublicarse hay que ser valiente, porque te tiras al vacío sin sujeción. Cualquier libro que cogemos en una librería lleva detrás un arduo proceso de edición y de corrección por terceras personas. Es como un posado profesional, con maquillaje, ropa elegida por un estilista… Mientras que un libro autoeditado va con la cara lavada, con un poco de crema hidratante.»

Lavados, recién peinados y recién «colgados» en las redes. Así es como las editoriales de toda la vida (las que te lo hacen todo, ponen toda su maquinaria al servicio de…) localizan y fichan a algunos de sus autores. El producto está testado por el público. «Para una editorial clásica arriesgar por alguien nuevo resulta complicado, pero si alguien nuevo ya ha demostrado que sabe escribir y vender libros, ese riesgo, evidentemente, se reduce», señala la directora de Kindle. Por tanto, no parece que hablemos de mundos cerrados ni que resulten excluyentes. […]